Arrugas de expresión con toxina botulínica

Toxina botulínica Botox
Doctora Lucia Payá

Arrugas de expresión con toxina botulínica

La toxina botulínica es un compuesto ampliamente utilizado en medicina estética, aunque también en otras especialidades médicas tales como la oftalmología, neurología o dermatología. Tradicionalmente conocido como bótox, su principal función es reducir las arrugas de expresión que aparecen en la cara como consecuencia del paso de los años.

Desde Clínica Iradia Medicina estética en Valencia ofrecemos tratamientos con toxina botulínica para suavizar las arrugas de expresión, sobre todo en el tercio superior del rostro, es decir frente, patas de gallo y entrecejo. Todo esto desde la máxima seguridad y de la mano de profesionales, con inyecciones prácticamente indoloras, que no impiden la vuelta a la vida cotidiana momentos después del tratamiento.

 

¿Qué es la toxina botulínica?

El bótox o toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Este compuesto es una constante en muchos tratamientos de medicina estética para eliminar arrugas y reducir las patas de gallo.

La toxina botulínica se utilizó por primera vez en 1977 para el tratamiento de estrabismo en niños. Se dieron cuenta que la toxina era capaz de relajar la hiperactividad de los músculos oculares que padecían estos niños, mejorando mucho la sintomatología. Durante mucho tiempo, se estuvo utilizando con fines médicos, pero desde hace décadas es el tratamiento estrella en el mundo de la medicina estética, pues su función es relajar los músculos del tercio superior de la cara dando un aspecto de mirada fresca y descansada.

Las arrugas de expresión en la cara se producen principalmente en la frente, el entrecejo y el contorno de los ojos. Con el paso de los años, la contracción repetitiva de los músculos en estas áreas produce la formación de arrugas, dando lugar a un rostro con aspecto envejecido, triste y cansado. De manera que muchas veces las emociones que queremos transmitir no se corresponden con lo que expresa nuestro rostro.

El bótox relaja la musculatura dificultando su movimiento consiguiendo una mirada más fresca y relajada. Un tratamiento de este tipo, siempre en manos de expertos, ofrece muy buenos resultados y deja de lado algunos falsos mitos sobre la toxina.

 

¿Cómo es el tratamiento con bótox para reducir las arrugas de expresión?

Esta técnica se basa en la aplicación de pequeñas cantidades de toxina con agujas muy finas en la zona a tratar: músculos del entrecejo, frente y zona periocular. Estas microinyecciones relajan los músculos e impiden la formación de arrugas.

Este tratamiento tiene como objetivo, además de suavizar las arrugas y líneas de expresión, lograr una distribución armoniosa de las estructuras faciales cerca de los ojos: cejas y párpados. En muchas ocasiones el tratamiento va dirigido no tanto a eliminar las arrugas sino a levantar unos milímetros las cejas. También se utiliza para corregir algunas asimetrías.

Es recomendable iniciar el tratamiento antes de que las arrugas pasen de dinámicas a estáticas, es decir, antes de que estén presentes en reposo en ausencia de gesticulación. Una vez se marquen y se hagan profundas en estático, es muy difícil eliminarlas, pero sí que podremos minimizarlas en la medida de lo posible con varias sesiones a lo largo de los años.

Cuanto antes se empiece a utilizar la toxina botulínica como tratamiento preventivo, mejores resultados se obtienen, pues la piel se mantiene firme y lisa durante más tiempo.

Un punto interesante de este tratamiento es que es de carácter no quirúrgico, luego no obliga a pasar por el quirófano y no obliga a interrumpir los quehaceres diarios. Además, se puede aplicar en cualquier época del año, sin tener en cuenta la exposición solar.

La toxina botulínica comienza a hacer efecto a las 24-48 horas, alcanzando el efecto máximo a las 2-3 semanas. Es por esto por lo que se recomienda evitar el ejercicio físico, saunas, spas o casco de la moto en las primeras 24 horas.

 

Falsos mitos sobre la toxina botulínica

Muchas personas se muestran reticentes a tratamientos con este compuesto, pues siguen presentes algunas ideas que no se ajustan a la realidad. Son los falsos mitos o leyendas que circulan sobre el bótox.

El primero de ellos es que puede matar. La toxina botulínica no deja de ser una neurotoxina, pero el daño solo se genera cuando la dosis es suficientemente elevada. Para que el uso de toxina botulínica sea peligroso deben administrarse de 2.800 a 3.500 unidades. En Clínica Iradia utilizamos a lo sumo 50 unidades, y siempre bajo la máxima seguridad.

Otra leyenda que circula es que es un compuesto que genera cierta sensación de artificio en el rostro, una cara poco natural. Esta idea tampoco es verdad, y se retroalimenta con la creencia de que el bótox engancha. Ninguno de estos supuestos es cierto. Combatir las arrugas de expresión con bótox da lugar a una expresión facial natural, rejuvenecida y con más luminosidad. En cuanto a la cuestión de si engancha, no es cierto, pues basta con una simple inyección y se obtienen resultados visibles a los pocos días que se mantienen durante un tiempo aproximado de seis meses.

 

Tratamiento libre de efectos secundarios

Las sesiones con bótox tienen una duración aproximada de 20 minutos.

Es una técnica poco invasiva y solo está contraindicada en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, aquellas que tienen el rostro muy grueso o con alguna asimetría muy pronunciada, y quienes presentan enfermedades neuromusculares como la miastenia gravis.

La toxina botulínica es una sustancia altamente eficaz para tratar las arrugas de expresión. Su uso en medicina estética está ampliamente extendido. En Clínica Iradia ofrecemos este tratamiento de manera segura y efectiva, con la experiencia que nos acredita y el buen hacer de nuestros profesionales.

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